
Tengo que decir que yo me encuentro profundamente emocionado
por dos razones. Primero, porque estamos rindiendo un merecido homenaje
a Manuel Jesús Orbegozo, uno de mis grandes amigos y uno de los periodistas
y hombres que más admiro; la segunda razón es que esto me
trae grandes recuerdos: una vez dicté una serie de seis conferencias
seguidas aquí, empezando por Stengler, continuando por Toimi y terminando
por el concepto de ideología; a todo esto pues me hace revivir el
pasado y me hace olvidar un poco algo que todavía no se ha dicho,
que el mes de abril cumplí 70 años de periodista.
Podría extenderme muchísimo hablando de todos los artículos
que escribió en el Suplemento Dominical de El Comercio MJO, pero
solamente me voy a limitar a tres o cuatro, porque todos han sido extraordinarios,
pero estos tenían algo especial. Lo que yo quiero decir, y que ya
lo dijo brillantemente el Dr. Oviedo, es que MJO es un gran escritor, que
no busca hacer malabares intelectuales cuando escribe, va directamente al
grano; y yo agrego que tiene un gran coraje, si no hubiera sido por el coraje
que ha demostrado, al que también se ha referido el Dr. Oviedo, pero
yo insisto en ello, jamás hubiera escrito lo que ha escrito.
Recordemos tal vez uno de sus reportajes que más me impresionaron,
un reportaje a Pol Pot. Pol Pot, perdonando la palabra, era una bestia,
leyó a Marx y encontró el contexto de Marx que la ciudad deplotaba
el campo, en consecuencia, decidió desplobar las ciudades y mandar
la gente al campo, y mandó a la gente a la ciudad capital. Fueron
como dos millones en esa marcha, más, tres millones tal vez., pero
murieron dos millones, murieron ya sea baleados arbitrariamente por el tirano
o de hambre, de cansancio, hombres, mujeres y niños. Pues bien, Orbegozo
fue y, aunque parezca mentira, le hizo el reportaje a Pol Pot. Pero justo
un día despúes entraron tropas, me parece que de Vietnam lo
destronaron; fue un reporteje sensacional, impresionante y que demostró
gran coraje.
Otra entrevista que recuerdo muchísimo es la que le hizo al famoso
Lech Walesa. Un día, MJO fue donde los directores de El Comercio,
que en esa época eran mis primos hermanos Aurelio Miró Quesada
Souza y Alejandro Miró Quesada Garland y les dijo: “me han
invitado a Polonia pero no me pagan el viaje, solamente la estadía,
¿qué puedo hacer?”, entonces, mis primos le contestaron:
“bueno pues, pida usted prestado, y si le hace un reportaje a Lech
Walesa que está en la oposición y está oculto nadie
sabe dónde, le pagamos todo, más una bonificación”.
No sé qué hizo MJ, ¡le hizo un reportaje a Lech Walesa!,
una cosa increíble, verdaderamente era de quedarse admirado.
Después hubo un libro que no lo había leído antes,
porque cuando trabajábamos juntos todavía el muro de Berlín
existía, pero lo que dice sobre el muro, el entusiamo que demuestra,
los detalles que describe de querer coger aunque fuera una migaja, una piedrita,
un ladrillo, está dicho con verdadera pasión, por la verdad,
por la decencia, por la autenticidad, en contra de todas las tiranías,
es admirable porque si no recuerdo mal, bueno cuando él trabajaba
conmigo era marxista, y después se dice que El Comercio es receloso,
imagínense; no sé si todavía es usted marxista MJ.
Yo recuerdo una discusión estupenda que tuvimos. Una vez un atleta
chino batió el récord de salto mundial y le preguntaron ¿qué
método utilizó usted para batir el récord? “Ah,
yo utilicé, recuerde usted, el método dialéctico”,
¡caramba que bien! le dije, pero que raro, no entiendo cómo;
pero para su mala suerte a los pocos días un atleta norteamericano
batió el récord del chino, entonces dije: bueno entonces utilizó
el método dialéctico; no había nada que hacer. Ahora
yo no sé si todavía es marxista o no, probablemente lo es
pero si se le critica tiene uno la respuesta obvia, que lo salva por completo,
es que en la Unión Soviética jamás hubo un verdadero
marxismo, el marxismo soviético fue una farsa, y el primer culpable
de todo fue Lenin y después Stalin; bueno, Stalin fue cualquier cosa
menos marxista, porque Marx habla sobre todo de la libertad, jamás
ha negado la libertad, habla claro de la revolución del proletariado,
uno puede estar de acuerdo o no, uno puede ser partidario de la revolución
violenta o de la revolución pacífica, yo he sido siempre partidario
de la revolución pacífica, pero el hecho es que lo que percibe
Marx es un ideal novilísimo, de la libertad una vez y además
la superación de las clases sociales, esto hay que decirlo claramente,
lo he dicho y aunque parezca mentira varias veces en El Comercio. Por supuesto
me han llamado comunista, pero la idea es muy simple, es pura lógica:
mientras haya clases sociales, habrá opresores y oprimidos, a veces
es más, otras veces menos, la opresión puede ser más
fuerte más cruel; pero hoy, últimamente el capitalismo se
ha humanizado bastante, comparado con el capitalismo salvaje de la época
de Marx, que se le oía decir a Marx; yo creo ya no escribiría
El Capital, ni la declaración comunista, el mensaje comunista que
es extraordinario, ha sido uno de los libros más apasionantes que
se pueda leer, pero, de todas maneras pues siempre hay una distancia, el
que nace en una clase por el solo hecho de haber nacido ya está mandando,
el que nace en otra por el solo hecho de haber nacido ya está obedeciendo,
entonces el ideal es llegar a la sociedad sin clases.
Ahora ¿cómo?. Yo no soy partidario de una revolución
violenta, uno de los errores de Marx fue no haber previsto la sustitución
de los que tienen el poder y por eso el ser humano es ambicioso, sobre todo
cuando es político y toma el poder, se aferra y no lo suelta ya nunca
más, y eso es lo que llevó, en último término,
a Rusia a la perdición; hasta que Gorbachov provisionalmente logró
superar esa situación, ¿que le pasó al pobre Gorbachov?
que con toda la buena fe del mundo aplicó dos tésis centrales:
la Perestroika y el Glasnov, la perestroika significa reconstrucción
y glasnov significa transparencias....
Los chinos han sido mucho más sabios que Gorbachov, han aplicado
la Perestroika. O sea, hoy china comunista es casi capitalista… Yo
estuve en Ucrania en el primer viaje que hice a Rusia, pueden ser 3 ó
4, bueno, no me di cuenta que odiaban a los rusos, en absoluto, tal vez
porque nadie se atrevía a decirme. Recuerdo que nos encontramos con
un grupo de obreros españoles que habían huido de la revolución
franquista, cuando pierden los republicanos, desgraciadamente, y entonces,
nos pidieron hablar español e inmediatamente nos metieron lata, los
españoles son pues muy extrovertidos, y pues les dijimos ¿y
qué tal, cómo les tratan?. Ahh, maravillosamente, pero eso
sí, un consejo amigos peruanos, jamás se casen con una rusa.
Luego el Dr. Oviedo se ha referido a un incidente que tuvo Manuel Jesús
cuando fue a Estambul y regresaba por Turquía a su país; pero
hay un detalle que no ha contado y yo lo se porque él me lo ha contado
a mí: cuando le dio la retención urinaria estaba en un pueblecito
insignificante de Turquía, tuvo que bajar del tren, nadie hablaba
una palabra de inglés, nadie sabía nada; solo, abandonado
en un pueblecito insignificante sin saber a dónde ir, ni dónde
estaba el hospital ¿cómo hizo para sobrevivir? no lo sé,
pero aquí lo tenemos. Tal vez, esa ha sido su hazaña má
grande. No quiero ser más largo, he hablado tal vez ya demasiado,
pero quiero agradecerle a los organizadores que me han dado la oportunidad
de participar en este merecidísimo homenaje. Muchas gracias a todos
ellos, muchas gracias a todos ustedes.
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