Francisco Miró Quesada Cantuarias* presenta la obra "Testigo de su tiempo"

Tengo que decir que yo me encuentro profundamente emocionado por dos razones. Primero, porque estamos rindiendo un merecido homenaje a Manuel Jesús Orbegozo, uno de mis grandes amigos y uno de los periodistas y hombres que más admiro; la segunda razón es que esto me trae grandes recuerdos: una vez dicté una serie de seis conferencias seguidas aquí, empezando por Stengler, continuando por Toimi y terminando por el concepto de ideología; a todo esto pues me hace revivir el pasado y me hace olvidar un poco algo que todavía no se ha dicho, que el mes de abril cumplí 70 años de periodista.
Podría extenderme muchísimo hablando de todos los artículos que escribió en el Suplemento Dominical de El Comercio MJO, pero solamente me voy a limitar a tres o cuatro, porque todos han sido extraordinarios, pero estos tenían algo especial. Lo que yo quiero decir, y que ya lo dijo brillantemente el Dr. Oviedo, es que MJO es un gran escritor, que no busca hacer malabares intelectuales cuando escribe, va directamente al grano; y yo agrego que tiene un gran coraje, si no hubiera sido por el coraje que ha demostrado, al que también se ha referido el Dr. Oviedo, pero yo insisto en ello, jamás hubiera escrito lo que ha escrito.
Recordemos tal vez uno de sus reportajes que más me impresionaron, un reportaje a Pol Pot. Pol Pot, perdonando la palabra, era una bestia, leyó a Marx y encontró el contexto de Marx que la ciudad deplotaba el campo, en consecuencia, decidió desplobar las ciudades y mandar la gente al campo, y mandó a la gente a la ciudad capital. Fueron como dos millones en esa marcha, más, tres millones tal vez., pero murieron dos millones, murieron ya sea baleados arbitrariamente por el tirano o de hambre, de cansancio, hombres, mujeres y niños. Pues bien, Orbegozo fue y, aunque parezca mentira, le hizo el reportaje a Pol Pot. Pero justo un día despúes entraron tropas, me parece que de Vietnam lo destronaron; fue un reporteje sensacional, impresionante y que demostró gran coraje.
Otra entrevista que recuerdo muchísimo es la que le hizo al famoso Lech Walesa. Un día, MJO fue donde los directores de El Comercio, que en esa época eran mis primos hermanos Aurelio Miró Quesada Souza y Alejandro Miró Quesada Garland y les dijo: “me han invitado a Polonia pero no me pagan el viaje, solamente la estadía, ¿qué puedo hacer?”, entonces, mis primos le contestaron: “bueno pues, pida usted prestado, y si le hace un reportaje a Lech Walesa que está en la oposición y está oculto nadie sabe dónde, le pagamos todo, más una bonificación”. No sé qué hizo MJ, ¡le hizo un reportaje a Lech Walesa!, una cosa increíble, verdaderamente era de quedarse admirado.
Después hubo un libro que no lo había leído antes, porque cuando trabajábamos juntos todavía el muro de Berlín existía, pero lo que dice sobre el muro, el entusiamo que demuestra, los detalles que describe de querer coger aunque fuera una migaja, una piedrita, un ladrillo, está dicho con verdadera pasión, por la verdad, por la decencia, por la autenticidad, en contra de todas las tiranías, es admirable porque si no recuerdo mal, bueno cuando él trabajaba conmigo era marxista, y después se dice que El Comercio es receloso, imagínense; no sé si todavía es usted marxista MJ.
Yo recuerdo una discusión estupenda que tuvimos. Una vez un atleta chino batió el récord de salto mundial y le preguntaron ¿qué método utilizó usted para batir el récord? “Ah, yo utilicé, recuerde usted, el método dialéctico”, ¡caramba que bien! le dije, pero que raro, no entiendo cómo; pero para su mala suerte a los pocos días un atleta norteamericano batió el récord del chino, entonces dije: bueno entonces utilizó el método dialéctico; no había nada que hacer. Ahora yo no sé si todavía es marxista o no, probablemente lo es pero si se le critica tiene uno la respuesta obvia, que lo salva por completo, es que en la Unión Soviética jamás hubo un verdadero marxismo, el marxismo soviético fue una farsa, y el primer culpable de todo fue Lenin y después Stalin; bueno, Stalin fue cualquier cosa menos marxista, porque Marx habla sobre todo de la libertad, jamás ha negado la libertad, habla claro de la revolución del proletariado, uno puede estar de acuerdo o no, uno puede ser partidario de la revolución violenta o de la revolución pacífica, yo he sido siempre partidario de la revolución pacífica, pero el hecho es que lo que percibe Marx es un ideal novilísimo, de la libertad una vez y además la superación de las clases sociales, esto hay que decirlo claramente, lo he dicho y aunque parezca mentira varias veces en El Comercio. Por supuesto me han llamado comunista, pero la idea es muy simple, es pura lógica: mientras haya clases sociales, habrá opresores y oprimidos, a veces es más, otras veces menos, la opresión puede ser más fuerte más cruel; pero hoy, últimamente el capitalismo se ha humanizado bastante, comparado con el capitalismo salvaje de la época de Marx, que se le oía decir a Marx; yo creo ya no escribiría El Capital, ni la declaración comunista, el mensaje comunista que es extraordinario, ha sido uno de los libros más apasionantes que se pueda leer, pero, de todas maneras pues siempre hay una distancia, el que nace en una clase por el solo hecho de haber nacido ya está mandando, el que nace en otra por el solo hecho de haber nacido ya está obedeciendo, entonces el ideal es llegar a la sociedad sin clases.
Ahora ¿cómo?. Yo no soy partidario de una revolución violenta, uno de los errores de Marx fue no haber previsto la sustitución de los que tienen el poder y por eso el ser humano es ambicioso, sobre todo cuando es político y toma el poder, se aferra y no lo suelta ya nunca más, y eso es lo que llevó, en último término, a Rusia a la perdición; hasta que Gorbachov provisionalmente logró superar esa situación, ¿que le pasó al pobre Gorbachov? que con toda la buena fe del mundo aplicó dos tésis centrales: la Perestroika y el Glasnov, la perestroika significa reconstrucción y glasnov significa transparencias....
Los chinos han sido mucho más sabios que Gorbachov, han aplicado la Perestroika. O sea, hoy china comunista es casi capitalista… Yo estuve en Ucrania en el primer viaje que hice a Rusia, pueden ser 3 ó 4, bueno, no me di cuenta que odiaban a los rusos, en absoluto, tal vez porque nadie se atrevía a decirme. Recuerdo que nos encontramos con un grupo de obreros españoles que habían huido de la revolución franquista, cuando pierden los republicanos, desgraciadamente, y entonces, nos pidieron hablar español e inmediatamente nos metieron lata, los españoles son pues muy extrovertidos, y pues les dijimos ¿y qué tal, cómo les tratan?. Ahh, maravillosamente, pero eso sí, un consejo amigos peruanos, jamás se casen con una rusa.
Luego el Dr. Oviedo se ha referido a un incidente que tuvo Manuel Jesús cuando fue a Estambul y regresaba por Turquía a su país; pero hay un detalle que no ha contado y yo lo se porque él me lo ha contado a mí: cuando le dio la retención urinaria estaba en un pueblecito insignificante de Turquía, tuvo que bajar del tren, nadie hablaba una palabra de inglés, nadie sabía nada; solo, abandonado en un pueblecito insignificante sin saber a dónde ir, ni dónde estaba el hospital ¿cómo hizo para sobrevivir? no lo sé, pero aquí lo tenemos. Tal vez, esa ha sido su hazaña má grande. No quiero ser más largo, he hablado tal vez ya demasiado, pero quiero agradecerle a los organizadores que me han dado la oportunidad de participar en este merecidísimo homenaje. Muchas gracias a todos ellos, muchas gracias a todos ustedes.

PRESENTACIÓN DE LOS TEXTOS DE MJO
Conferencia de Carlos Oviedo
Discurso de Marcos Martos
CEREMONIA Y DISCURSOS
Palabras de Alfonso Grados Bertorini
Palabras de agradecimiento de MJO




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