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DISCURSO DEL DR.
CRONWELL JARA JIMÉNEZ
RECONOCIDO ESCRITOR
PERUANO

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El texto de cuentos es una herramienta especialmente dirigido a los sicólogos para el tratamiento de traumas de violencia en infantes y adolescentes, porque tienen dificultad de explicar lo que les ocurre. Es fruto de 50 años de trabajo desde la siquiatría especializada en niños y adolescentes. Lo bello de esta compilación es su valor literario rescatado por el reconocido escritor, quien dijo que los políticos actuales habían tenido como libro de cabecera El Gato con Botas, por lo taimado y embustero para hacerse de un vida dispendiosa. Las generaciones futuras tendrán en este texto una fuente de crecimiento.

   
Cronwell Jara
En librerías...
Un toque en el cielo es el título que la doctora Elsa Felipa Rejas da a su libro, el cual reúne 67 cuentos para niños; cantidad normalmente inusual cuando se trata de un libro que aspira al juego inocente, al divertimento y a la fantasía de los niños. Implica un enorme esfuerzo y porque no es fácil crear cuentos para niños.

Para corroborarlo,  recuerdo una curiosa entrevista que le hicieron en la revista Vanidades nada menos que a García Márquez, en 1973, cuando recién el mundo deliraba por la maravilla de su novela  Cien años de soledad.  Le preguntaron sí él podría escribir cuentos par niños. Y el escritor respondió:  que “sí, nada más fácil”, y prometió un libro.  De modo que hubo promesa. Al pasar diez años, el mismo periodista encaró al escritor: ¿Y dónde está el libro de cuentos para niños que prometió?

García Márquez contestó: “¡Imposible! Reconozco que lo intenté y no pude. Hay que poseer una sensibilidad especial. Una inocencia que no la tengo. Escribir cuentos para niños es la cosa más difícil de hacer”, y enfatizó con picardía, “pero,  viéndolo bien, mi novela Cien años de soledad es un libro de cuentos para niños, ¿no es así? Y eso me consuela.”

En mi opinión García Márquez, siempre genial, no se equivocó en las dos cosas. Sí, es difícil crear cuentos para niños, ponerse en niño, sentir como niño siendo adulto y desbordarse con esa feliz fantasía a veces terrible, como efectivamente García Márquez lo hace y nos deslumbra con Cien años de soledad, en su caso también, es cierto,  con esa feliz libertad, casi en delirio, de poder regocijarse y fantasear como un niño.

Luego, ante Un toque en el cielo, la doctora Elsa Felipa Rejas si bien nos complace con cada historia del conjunto de los 67 cuentos, también posee un estilo característico y una sensibilidad propia. De modo que podemos deducir que su visión y concepto de cuento para niños no son los usuales. Los  cuentos de Un toque en el cielo se alejan de los esquemas acostumbrados, sobre todo si comparamos sus argumentos y las inquietudes de sus protagonistas con los sucesos de los cuentos clásicos universales. Y felizmente que sea así.

Porque es evidente que la doctora Elsa Felipa Rejas es consciente que la historia y los tiempos de hoy,  las costumbres, las sociedades así como las ciencias, la tecnología, los conocimientos sobre el hombre y los valores humanos han cambiado. Ya no vivimos los tenebrosos tiempos de brujas en palos de escoba, ni tenemos la cercanía de revés omnipotentes, condes, princesas, y tampoco nos imaginamos hadas madrinas ni varitas mágicas al pie de la Cordillera de los Andes; y menos alfombras o lámparas maravillosas capaces de realizar acontecimientos asombrosos, extraordinarios al pie del Río Hablador o del Amazonas. Eso ya viene en los cuentos de Las mil y una noches, o sino en las historias de Charles Perrault, de Hans Christhian Andersen o en los Cuentos  de los hermanos Grimm. Autores consagrados en todo el mundo.

Porque vivieron ellos otra geografía, otro idioma, otras épocas y convivieron con otros valores para encaminar sus vidas y construir sus destinos. No. Los cuentos de la doctora Elsa Felipa Rejas, sin perder encanto alguno ni aquel hechizo que un cuento debe poseer para endulzar a un niño (o hacer dormir a las abuelas), se comprometen, por lo contrario, con una fantasía motivada o provocada por un hecho dramático nacido de nuestra realidad,  tal como es. Con sus huaicos, sus mestizos, su historia de guerras y sangre. Como la conocemos. Realidad casi siempre cruel, terrible, despiadada, inexorable, que no se detiene ante los ruegos de un niño, y que, incluso, como es en la vida real: podría atentar contra las nobles aspiraciones del mismo niño. Es lo extraordinario de Un toque en el cielo. Saber crear historias para niños a partir de posibles experiencias que a la autora de este libro le tocó sufrir oyéndolas, viviéndolas o presintiéndolas. Pero, he aquí algo muy valioso: cada historia sabe sostenerse en un aire poético, en un toque mágico, en algo tan especial, que cubre y da brillo a todo lo que aquí se cuenta.

Y eso es una gran virtud en el libro. Saberle dar encanto a todo lo que se dice. De modo que aquí no hallamos historias desagradables. Y menos historias que nos hagan renegar del mundo, menos de nuestros padres, destinos o vida.  Todo lo opuesto: en ese libro se respira un aire de esperanza tras un hecho trágico, tras una aventura, de fraternidad tras un acto egoísta, de solidaridad tras una historia con protagonista mezquino. Y por ello, en esencia, se percibe una especial secreta sabiduría.  Especial y secreta, lógicamente, porque este no es un libro pedagógico ni un tratado de moral ni doctrinario. Uno fácilmente puede deducir de las acciones y dramas que padecen los personajes, ciertas reflexiones y conclusiones que nos llevan a reconocer aquello que descubrimos como ‘oculta secreta sabiduría’. Que, sin duda, son resultado de un sinnúmero de experiencias. De modo que Un toque en el cielo, nada hay que agrade tanto a nuestra  sensibilidad, sino es la caricia de una poesía hecha historia, o el susurro de un mensaje dolido que nos ha de nutrir el espíritu y fortalecer nuestro corazón por el conocimiento que nos deja.

Abrevio: Si me permiten con una saludable comparación, los valores que mueven al paradigmático Maese Gato con botas, aquel famoso cuento de Perrault, son: el engaño, la farsa, la mentira, el terrorismo, la astucia para un propósito vil; Maese gato embauca al rey, miente a los campesinos y los aterra con una patraña; embauca y asesina al ogro gracias a un ingenio perverso, y le hace creer al mismo rey que aquellas fértiles tierras son de un señor Márquez de Carabás (no siéndolo). Y así logra salvar su propia vida, pero con todas las artimañas de un arribista y oportunista, hasta lograr el matrimonio de su paupérrimo amo con la princesa, dándonos a entender que podría acabar siendo rey de un reino que obtuvo con todas las trampas.

Es la esencia de este famoso cuento. Y esencia de muchos cientos clásicos donde vemos que los valores de antaño no se corresponden con los nuestros. ¡Cómo enseñarle a los niños de Cusco, Piura o de Iquitos a ser perromuertero, criminal, canalla para obtener un bien a como dé lugar? ¿No es el Gato con botas lo que muchos padres entregan a sus hijos para que se instruyan, muchas veces sin valorar ni reflexionar lo que les están ofreciendo?

Y qué curioso. Si me permiten una broma, pero va en serio. ¿No le parece mucha casualidad, doctora Elsa Felipa, que muchos de los políticos que hoy gobiernan este país parecerían lucir la misma línea educativa y pedagógica de Maese gato con botas?Tampoco vamos a negar el genial divertimento que ocasiona este cuento. Eso jamás. También hay valores positivos en Maese gato con botas, aquel por ejemplo, de luchar con esperanza y de tenerse fe, antes de dejarse vencer por la adversidad. Pero, lo recomendable sería, que el padre, abuelo o profesor, lea, comente y reflexione con el niño: ¿está bien la forma de actuar que tiene el protagonista de un cuento clásico? ¿Sería correcto que uno actué así en similar circunstancia?

Felizmente en la inagotable fantasía de los cuentos de Un toque en el cielo, hay tal variedad de historias, que cualquier niño podría encontrar reflejada, de muchos modos, su propia vida. Sin perder el divertimento ni regocijo que nos debe causar una historia para niños. Menos, que nos provoque evadir de nuestra realidad. Pues nos daremos con historias donde es posible resolver los mil problemas que nos abaten, ahora no con trampas ni artimañas, al estilo Maese gato, sino con la nobleza del esfuerzo del trabajo realizado para conquistar un propósito, la honestidad para reconocer que podemos compartir algo y no disfrutarlo de modo mezquino ni egoísta, o reconociendo al inconmovible destino en determinada circunstancia como es ante la muerte.

Así, descubrimos una gama de constantes temáticas en estas historias aquí reunidas:

Cuentos de aventuras: los personajes pueden enrumbar hacia países desconocidos, reinos árabes, aldeas chinas, o bien ir hacia la aventura de los sueños y los laberintos más íntimos donde subyacen las raíces más hondas el ser humano buscando su identidad, su historia propia: quién soy, de dónde provengo.

Cuentos oníricos: uno puede verse así mismo y dialogar consigo como ante un espejo;  o descubrir dimensiones o paisajes o territorios inesperados en los sueños de nuestra memoria.

Cuentos fantásticos: donde podrían aparecer nuestros propios duendes, sirenas o el rey Neptuno.

Cuentos fábula: la fábula a veces está disfrazada pero acaba con una enseñanza nada desdeñable; o es fábula o declarada como Chuza la lechuza, de doloroso pero agudo humor terrible.

Cuentos con tono filosófico: es paradigmático en este libro el cuento "ser libre".

Cuentos de tono pedagógico:
por amor al niño, la autora se esmera en alcanzarle conocimientos y experiencias de vida en cada historia, con la intención de advertirle y prepararlo para el futuro: mira en qué acaban los ociosos, los vagos, aquellos que se escapan de la escuela.

Cuentos de tono ecológico: vemos humanizados al viento, a la palmera y que, además se aman, se necesitan, y en donde se le explica al niño que dependemos no solo de la familia como hogar, también dependemos de la naturaleza, de los ríos, la lluvia, los árboles. Y porque somos parte de ella debemos respetarla, amarla como a nuestro gran hogar.

Pero el tema que más aparece se da en los cuentos con historias de vida en hogar:

Todos realistas. Donde observamos el discurrir de la vida tal cual, en personajes que podrían ser los mismos con los que nos cruzamos a diario: pescadores, comerciantes, niños pobres, huérfanos, madres maltratadas, golpeadas y estafadas por el esposo alcohólico y ante un hijo que presencia ello. O cuentos donde el niño, al morir el padre, asume la terrible responsabilidad de la economía del hogar con sus pocos indefensos años.

Son algunas constantes con méritos más que suficientes para confirmar los valores y excelencias de Un toque en el cielo. Valores muy a la manera de las novelas ejemplares de don Miguel de Cervantes. Por su nobleza, por su amor a la vida, al mundo, a la justicia y por el afán de mejorar la calidad humana.

Estos 67 cuentos como suma de experiencia, veo que representan el compendio de aquella fábula de la ostra que de sus heridas hizo una perla. Siento que así son los cuentos de este libro. Resultado de tantas heridas que acaban convertidas en joya para el goce, asombro y meditación curativa, en nosotros, que somos el mundo.

Un libro que merecerá la atención de los críticos, de los especialistas en literatura dedicada a los niños y un manjar para los antologadores, por ello, indispensable para toda biblioteca que se jacte de poseer lo mejor. Y para el niño que sueña con un libro bajo su almohada.Y, como se entenderá, no detallo ni describo argumento alguno para no repetir lo que ustedes van a encontrar y disfrutar, tampoco reiterar lo que está expuesto de modo detallado y muy inteligente en el prólogo escrito por el doctor Alfonso Mendoza Fernández, a quien felicito. Nadie mejor que él para explicar este libro. Mi alegría de conocer hoy, esta noche a la doctora Elsa Felipa Rejas. Aplaudo el esfuerzo de Jimena Vásquez por esta carátula. Mi agradecimiento especial a la señora Clara Rojas, editora, por confiar en mí para que exprese unas palabras en torno a este conjunto de cuentos. Lo mismo, expreso mi gratitud incondicional, eterna a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, mi alma mater, por permitirme la dicha de estar en el salón de grados, solo abierto en contadas ocasiones muy especiales como ésta. Mil gracias.
Presentación del libro Un toque en el cielo, de Elsa Felipa.
Ver discurso del Dr. Emilio Blanco
Ver discurso de la Dra. Elsa Felipa